Tengo derecho a extrañarte
pero más que a ti,
extraño mi teta favorita
y su lunar hermoso e inocente
jugaba al misterio,
pero cuando cayó tu sostén
descubrí la luz
mi propia luz
yo decía que eran naranjas
y les saqué todo el jugo.
Oh misterioso lunar,
¿dónde estás?
quiero lamerte de nuevo
vuelve con tu dueña a mi lado
que también la extraño
no tanto como su pezón hermoso.
Eso sí.
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