Siempre fui el quiltro que buscabas,
porque calzaba con tu alma despeinada.
Y escuchando a Spinetta treinta veces
por Bandera era invierno, dosmil-trece.
El amargo desayuno y el tono de llamada,
los estragos kamikazes que dejó tu mirada.
El humo de la muerte sale de mis cenizas
como chispazos de tu triste ausencia imprevista.
No sé cómo llegamos, ni supe cuestionarlo.
Era de tarde y encontrarnos fue un complot.
Pero en la noche el playlist que cargamos
vuelve a sonar con la misma canción.
“Cayó por fin
el loco kamikaze
creyó ubicar,
su propio sol naciente
luego en su reino
el kamikaze comprendió su error
al fin
morir así
es en vano” *
Yo, el vagabundo, guitarra al hombro
suicida en vano, sangrando solo.
Tú con tus textos y tu gastado esmalte
buscabas tu propio sol naciente.
Fui un acorde en el medio de la calle
el noble kamikaze colgando de los postes.
Y como un despertar en medio de la nada
Fuiste casi al azar, el track que me faltaba.
*Kamikaze de Spinetta