(de Santiago a Arica)
De
mis ficticios cuentos de terror
cuando
nació la ligera desesperanza.
De
los cidí que dejaba sonando en la radio
que
a golpes se dignaba a sonar.
De
mis sueños de prepúber y adolescente
que
adolescí con una eterna inquietud.
Y
de la cama mal hecha, hecha y deshecha
hecha
y deshecha.
De
irte a buscar al pre para andar por la costanera.
De
los desayunos a la una de la tarde
mientras
la cazuela hervía en la cocina.
De
la excesiva terapia de introspección
en
la que nunca me encontré, por más que buscara.
Del
asco que me daba la sopa
que
hasta aprendí a negarla día a día.
Del
meneo constante de tus aires colegiales
y
de la faldita a cuadros que cruzaba el patio en la tarde.
De
creernos artistas al pisar el municipal
y
tomarse de la mano sin hacer nada evidente
-
Porque ya todo era evidente -.
De
cruzar la calle para tocar guitarra con el Soto
y
soñar llegar lejos cuando ni siquiera sabíamos el FA.
De
los camping en la playa,
cuando
vivíamos todos juntos, y cenábamos
y
ni siquiera soñaba en un remoto destino
ni
dejar tu hermosa casa, madre
ni
tu constante fuerza, padre
ni
los pájaros de la ventana.
De
chatear hasta las 5 de la mañana por primera vez
y
sentirnos rebeldes por hacerlo,
o
desear tanto volverte a ver
que
al otro día me llames por teléfono
y
me dibuje la sonrisa más grande du mundo.
De
un millón de sensaciones y pasiones que brotaban como chorros de sangre en la
herida del dinamitado.
De
treinta mil inseguridades e irregularidades en mi actuar confuso y apasionado.
De
lo poco preparado que estuve para tu encuentro y menos aún para tu despedida.
De
desear tanto detener el tiempo, y lo que duele saber que no pudiste.
De
tantas cosas me acuerdo,
como
un flashback infinito y no llamado,
de
tantas cosas hago memoria
en
el vacío menos simbólico que pueda enfrentar.
Y
es que el frío acá es un animal hambriento
y
es que acá la soledad te consume suavemente
que
no queda más que armarse de los recuerdos
para
sentir que aún estás vivo
que
aún puedes sentir
y
llorar
y
brotar,
expresar,
mentir,
soñar,
rogar
por volver
por
estar cerca de volver
por
tener esa pequeña y ligera idea de volver.
No hay comentarios:
Publicar un comentario