Anoche estuviste en mi casa,
tu chaleco en el piso,
tu suavidad decora el cuero del sillón
y tu pelo se desliza suave entre mis piernas.
Anoche dejaste tu cepillo de dientes
no me prometiste nada,
ni besos ni pasión desenfrenada
una parte de ti quedó desde esa noche
Ahí está, verde y testigo de mi presencia
verde y extrañándote.
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